Había terminado la mili en noviembre del 93. A mis vecinos del piso de enfrente
Sexo Gratis les toca el gordo de Navidad, dan un almuerzo para familiares y vecinos. La familia es: el padre Manolo, la madre Mercedes, el hijo mayor José, la chica Eva y el menor Paco.
Mercedes en
Webcams aquellas fechas andaba por los 40, yo 19. Había veces que me quedaba mirándola, ella lo notaba pero no decía nada. Por cierto mi ciudad es Granada. Se compraron un coche nuevo y un chalet en la costa. En el verano empecé a ir con los chicos, había veces que íbamos y veníamos en el mismo día, y otras veces me quedaba allí el fin de semana.
En el año siguiente lo mismo, ella seguía notando que la miraba, es de baja estatura, algo rellenita y con pechos grandes. Había veces que la polla se me ponía dura, sin poder remediarlo.
Una vez que me quedé el fin de semana en el chalet, (estábamos ella, los niños y yo.
Porno Gratis Manolo y Eva se fueron al pueblo), me desperté y estaba solo en el dormitorio. Bajé y miré en el salón y en la piscina, no había nadie. Entré en la cocina y estaba Mercedes preparando la
Webcams SMS comida. Me miró de reojo sonriendo:
- Buenos días.
- Buenos días, ¿y los chicos? (le pregunté).
- Se han ido a ver a un amigo que ha tenido un accidente de moto.
- ¿Ha sido grave?
- No lo sé, pero cuando no han llamado, es que no.
Todo me lo decía sonriendo y con mirada pícara. Me acerqué por detrás y empecé a meter mis manos por el bañador, al no decirme nada seguí hasta tocarle sus pechos. Ella hecho los brazos atrás y su cabeza para que la besara. Lo hice, bajé los tirantes del bañador, tenía sus pechos al aire.
- Si quieres que hagamos algo, adelante. (Me dijo).
Le bajé el bañador hasta los tobillos, me bajé el mío poniendo mi polla en su culo, siguiendo tocando sus pechos y besándola. Se volvió hacia mí, se subió en la encimera y me dijo que le comiera el coño. Así hice durante un rato. Nos fuimos al sofá, se sentó y me dijo:
- Hace tiempo que no veo una buena polla, Manolo como es mucho mayor que yo, ya no se le pone dura y la tuya lo está.
Acto seguido me la mamó durante un buen rato. Después me dijo que le comiera a ella. Así lo hice, lo tenía solamente depilado por la entrada del bañador, al momento se orgasmo. Subió a su dormitorio y bajó con un condón, me lo puso y me dijo que la follase. Ni lo pensé dos veces.
- Sigue así despacio, la metes muy bien y he notado que no es el primer coño que comes.
- ¿Te ha gustado? - le pregunté.
- No, me ha encantado.
Al rato dejé de follarla, me quité el condón y me corrí en aquellas grandes tetas.
- Fantástico, hacía
Sexo mucho tiempo que no sentía nada así.
Después de decirme eso se subió, se baño y yo vi la tele. Llegaron los chicos les pregunté por el amigo, y bajó ella. Poco después, estando ya en mi piso, salí a la calle, vi que la puerta del piso
Webcams Gratis estaba entornada, llamé al hermano mayor y mi sorpresa es que Mercedes abrió la puerta diciendo:
- No está he venido yo sola a regar las plantas. Entra.
Entré, cerró la puerta y me besó locamente. Me llevó al dormitorio de matrimonio, no desnudamos y empezó a chuparme la polla. A partir de ahí, follamos como locos hasta que nos corrimos.
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Salía yo de la universidad, la clase de ese
Sexo Gratis día había sido más densa que las anteriores, los términos, los conceptos, habían hecho de mi cabeza una mezcla de palabras que no entendía. Me fui como siempre a tomar el transporte público, y como todos los días, tenía dos opciones, o esperar un ómnibus lleno que me permitiera rozar algún trasero femenino, o algún ómnibus semivacío que me permitiera sentarme al lado de alguna mujer, que por el rostro podía identificar como alguna
jovencitas putas madura calentona, una joven desinhibida o lo que fuera. Esta vez tuve suerte, opte por la opción del
jovencitas ómnibus semivacío, al subir, me demoré un poco para clarificar el panorama, analicé las porcas
Rubias alternativas que habían, y casi al final, vi una mujer, madura de unos 50 o 55 años, tenía la apariencia de ser una trabajadora doméstica, sus facciones no eran muy agradables, su cuerpo era más bien rechoncho, su forma de vestir denotaba carencias económicas, y por lo avanzado de la hora, deduje que trabajaba hasta tarde. Me dirigí hacia ella con la firme convicción de tocarle aunque sea los senos o morir en el intento.
A pesar de haber algunos asientos vacíos me recibió con una sonrisa, estaba bien acomodada en el suyo, al sentarme vi que no demoraría mucho en, al menos, rozarle un seno. Mi estrategia para hacerlo es
Putas primero cruzarme de brazos, dependiendo de los senos de mi acompañante de ocasión, pongo la mano cruzada sobre el brazo o por debajo, depende de cómo esté ella sentada también. En este caso se inició una conversación. Ella estaba comiendo una naranja, la cual estaba pelándola con las manos, le ofrecí un cuchillo que llevaba yo en mi lonchera, cosa que rechazó, pero me regaló una sonrisa cómplice lo cual me animó a seguir mi plan. Hice el cruce de brazos mencionado, y no demoré en tocar su seno derecho, primero con el borde de la mano, al no encontrar rechazo, me animé a palparlo con los dedos, cosa que fue recibida con entusiasmo por mi compañera de viaje.
Centré mis caricias en el pezón, el cual no demoró mucho en ponerse duro, lo que denotaba una excitación en la señora, ya no fui solo acariciando el pezón, si no que me animé a envolver el seno completo con mi mano. Habrán sido unos
fotos porno gratis minutos que duró esta faena, la que se vio interrumpida por la gente que empezó a
mujeres subir y a llenar no solo los asientos, si no también el pasillo del transporte. Con tanta gente a mi alrededor, la cosa se ponía difícil, mi atención se centró nuevamente en trabajarle el pezón muy discretamente, pero esta vez sentí un rechazo, una nueva conversación me hizo saber que vivía en un barrio de la periferia de la ciudad, que trabajaba al otro extremo de Lima, cerca al aeropuerto y que no sólo era casada, sino que era también abuela.
Terminada esa conversación, sentí ánimos de regresar nuevamente a las caricias mamarias, pero encontré una reacción que me consternó: Esta vez me cogió la mano y me la dejó quieta sobre mí, luego, con su mano, hizo una señal
maduras putas en el respaldar del asiento
maduras follando delantero, dibujó una S y señaló hacia abajo. Al principio no entendí el mensaje, pero luego lo entendí: la S significaba Si y la señal hacia abajo no significaba otra cosa mas que… su vagina. Me pareció algo realmente
fotos maduras arriesgado, nunca antes lo había intentado, tendría que hacer uso de mis mejores artimañas para lograrlo, así que me puse a pensar, tenía yo mi mochila de cuadernos y mi ponchera, la señora tenía su cartera y una bolsa, lo que hice fue crear una especia de cobertor con las cosas que yo tenía y que se juntara con las que ella tenía, y… lo logré.
Mi mano derecha, las más alejada de su lado derecho, fue
sexo maduras la que inició la faena, la extendí hasta que pude rozar su muslo. Cuando hice eso, me percaté que la señora como por arte de magia había caído en un profundo sueño. Los primeros roces con los dedos sobre su muslo no encontraron rechazo alguno, fui avanzando en mi exploración y
penetradas llegué sin mayor esfuerzo a la entrepierna, allí estaba seguro una conchita húmeda, olorosa y arrugada por el paso de los años, pero de seguro hambrienta de un pene que la satisficiera después de
colegialas putas com mucho tiempo. Cuando toque la parte externa de su vulva, cubierta solo por un pantalón de tela sintética y un calzón, un ligero movimiento en su cuerpo me demostró que ese profundo sueño era sólo el cómplice abandono de la
porno gratis realidad para dejarme hacer lo que yo quisiera. Fuimos avanzando el viaje y las caricias se transformaron ya en una masturbación para ella, de vez en cuando ella abría los ojos para ver si alguien no se daba cuenta de lo que estábamos haciendo.
Un ligero movimiento en sus caderas me asustó, pensé que todo había sido una confusión y ahora reaccionaría, cuando pasan cosas así hay que analizar todas las cosas que puedan pasar, pero me quedé tranquilo pues se movió solo con la intención de acomodarse y asó poderle trabajar mejor la vagina. Me imagino que logró un orgasmo, una respiración agitada,
latinas follando un suspiro profundo y una mirada
latinas hacia el techo lo delataron. Seguí acariciándole la vagina pero me imagino que la molestia de seguir recibiendo caricias después de un orgasmo es insoportable. Cerró las piernas con la intención de detenerme, pero mis ganas de encontrar una
latinas sexo gratis respuesta más clara de su parte me obligaban a insistir, a tocar, a palpar. Lo que ocurrió luego me dejó helado. Abrió los ojos y cogió mi mano, me miró y me dijo: Todo ha sido sólo un sueño, nada de lo que piensas ha ocurrido. Yo le respondí: Bueno, habrá sido un sueño para ti y me parece que un buen sueño porque hasta te vi sonreír. Seguro no pensó que le respondería algo así.
Seguimos en el transporte, la gente empezó a bajar y estábamos cada vez más
foto latinas solos, volví a intentar tocarla, por algunos momentos lograba tocar su vulva, me dejaba un rato pero después me quitaba la mano, le decía que por qué ahora no quería, no encontraba respuesta de ella, en el fondo se que le gustaba, que tenía ganas de acostarse conmigo,
sexo latinas pero algo la detenía. Me baje con ella en el último paradero, allí conversamos, le pregunté si le había gustado, me dijo que sí, pero que había mucha gente, le pregunté si lo quería repetir, y le agradó la
putas latinas idea, acordamos en encontrarnos a la misma hora en el mismo paradero, A la semana siguiente la encontré, pero esta vez la situación no era la misma, nos sentamos en asientos separados y la extrañé. Al bajar, una mirada
zorras latinas cómplice se asomó por la ventana, volteé a mirarla me hizo un gesto como si estuviera chupando una verga… me imagino que esa verga hubiera sido la mía.
Lésbico. Una chica que corre una aventura muy excitante con su profesora, convirtiéndose en una auténtica gata para que le suba la nota.
La historia que les cuento tuvo lugar este mes de Junio, cuando acabó mi último curso del bachillerato. Mi historia salió con motivo de la nota que me hacía falta para entrar a estudiar Biología. Soy una chica de dieciocho años. Los tenía recién cumplidos en Junio.
Había pasado unos meses de estudios muy duros y esa mañana esperaba junto al resto de mis compañeros la salida de las notas. Estábamos todos pendientes de la nota media que saldría. Soy rubia y de ojos azules. Vivo en Sevilla. Ese día hacía un montón de calor. Estaba ya un poco morena porque había ido ya algunos fines de semana a la playa. Llevaba una minifalda y una camiseta de manga corta. Soy una chica estilizada, bastante alta, pero tengo buen cuerpo, por que tengo un pecho bastante desarrollado y un culo bastante bien puesto. La verdad es que siempre he tenido éxito con los chicos.
No sabéis el disgusto que me llevé cuando vi la nota final. Un 7,6 de media. Necesitaba un 7,75 para entrar en Biología. Ni corta ni perezosa, después de recibir los consejos de las amigas me dirigí a hablar con Doña Francisca, La Paca, que era mi tutora y que precisamente, en filosofía me había puesto suficiente. Fui a hablar con ella porque precisamente, si ella me subía la nota a un notable, podría entrar a estudiar Biología.
La Paca era una mujer de treinta y tantos años, morena y de ojos verdes achinados. Miraba de una forma por encima de las gafas por la que la llamábamos la gata. Era una mujer divorciada y sin hijos, amargada y a nosotros nos parecía, por su mal humor y sus nervios, que estaba desquiciada.
La Paca estaba muy caliente. Los chicos repetían siempre eso, y otras cosas peores. Las chicas lo escuchábamos y nos reíamos. La Paca tenía una guerra continua con nosotros en clase. Le hacíamos la vida imposible y nuestras notas eran cada vez peores, pues nos exigía mucho. Por lo demás, era una mujer hecha, más baja que yo pero de mayor envergadura. Tenía el tipo de una mujer bien hecha, de caderas anchas y vientre bastante abultado, aunque su conjunto era armonioso en su conjunto. Sus pechos eran bastante grandes. Una mujer de treinta y tantos años, en definitiva.
La Paca vestía ese día con una falda larga y estrecha y un niki ajustado y escotado. Entré en la clase.-¿Da su permiso?.-
La Paca me miró con su cara de gata y me dijo que entrara.-Le expliqué mi problema. Me dijo que no me merecía l notable.-¡Pero Doña francisca! ¡No me puede hacer Usted eso!-
A la Paca le cambió la cara. Me miró enfurecida y subió ligeramente la voz.
-Mira, Leonor.- me dijo ya un poco calmada. - parece mentira que vengáis ahora a pedirme favores, después de que me hayáis estado haciendo la vida imposible.-
-Pero yo no he hecho nada.- ¿Cómo que no? ¡Tú eras de las que me llamaban gata!.- La verdad es que yo a ella le había llamado más de una vez gata, y cuando pasaba por la ventana, más de una vez había maullado para irritarla.
- Doña Francisca, le pido que me perdone.- No. No y no.-
- Pero doña Francisca- Le dije llorando.- Tiene Usted que ayudarme.- Estaba realmente llorando. Entonces vi que la Paca se levantaba y se me acercó y cogiéndome la cara con una mano, pasó sus labios por mis mejillas, bebiéndose mis lágrimas. Aquello me dejó muy mosqueada.
- Me llamaste gata y eso lo tienes que pagar. Si quieres un notable tendrás que ganártelo.- Y me decía esto mientras me cogía ahora la cara fuertemente con la mano. La miré y me fijé en su expresión casi sádica. Tenía la mandíbula inferior encajada en la superior y un ricitos marcaba sus pómulos. Sus ojos reflejaban una crueldad que me asustaron.
-¿Qué me dices? ¿Estás dispuesta a ganarte el notable?.- Si, Haré lo que Usted me diga.-
Entonces vamos a empezar por ver cómo maúllas.-
Me soltó. Se sentó en el sillón del profesor. Cruzó las piernas y se reclinó sobre el respaldo, dejando sus gafas sobre la mesa. Yo empecé mi unción, allí de pié. -Miauuuu, miauuuu.- Vamos, nena, pon más emoción .- Miiiiiaaaauuuuu Miiiiaaaauuuu.-
La paca se levantó y cerró la puerta del aula con llave. -Ahora quiero que vengas a cuatro patas, como los gatos y me vengas a hacer la pelota.-
La obedecí. Me puse a cuatro patas y avancé hacia su sillón. -Miiiaaauuu, Miiiaaauuu.-
-restriégate contra mí como hacen los gatos.- Comencé a frotar mi costado contra su pierna. La Paca me acariciaba la cabeza mientras me decía: -¿Sabes? Tengo un gatito en casa que se dedica a lamerme todo el cuerpo.- La Paca se levantó la falda. Poniéndose de pié brevemente para volverse a sentar. Sus muslos quedaron desnudos.
Era la primera vez que tocaba de esa forma a una mujer y la primera experiencia de este tipo, así , tan fetichista. Comencé por lamerle las rodillas. Aquella ternura de carne de mujer no me desagradaba. Luego le lamí por encima de las rodillas y los muslos, cada vez más arriba. Ella abrió las piernas y mi lengua se acercaba cada vez más a sus bragas. Su olor, el olor de su sexo me asustaba y me embriagaba a la vez. ¿Olería de aquella manera mi propio sexo?
Miré hacia arriba y noté en la cara de la Paca la excitación de su cuerpo. Ella me seguía cogiendo de mi cabellera rubia. Me cogía con las dos manos. Entonces me insultó: - ¡Puta! ¡Jovenzuela puta! ¡Todas sois iguales!-
Me agarró de los brazos y me obligó a levantarme y a ponerme sobre sus rodillas. Entonces levantó mi falda. Mi trasero asomaba bajo mis bragas. Sentí como tiraba de mis bragas y cómo las costuras de mis bragas se me introducían entre los cachetes. Mis nalgas debieron asomar casi en su totalidad.
-¡Vaya! ¡Esta puta de Leonor utiliza unos bañadores muy atrevidos!- Dijo aquello mientras me sobaba mis nalgas. De repente me las pellizcó.-¡AY!- Grité
-¡Caya puta!.- Me dijo y tras decirlo empezó a azotarme. Me pegaba con ganas. No me hacía un daño exagerado, pero no eran caricias lo que me daba. Yo ya no me atreví a levantar la voz ni decir palabra. Me dio como diez azotes. Luego, de repente sentí que algo se metía entre mis nalgas, junto a mis bragas. Miré y vi que era la punta de un lápiz que la Paca tenía entre su mano. De repente sentí la punta del lápiz en la punta de mi culo. Nadie antes había osado tocarme ese agujero. Pegué un respingo.
-¡Vaya! Veo que aún tienes un poco de vergüenza.- La Paca dijo aquello y presionó un poco sobre mi agujero. Comenzó entonces a presionar más fuerte, pero con el otro extremo, el que tiene la punta mate. Sentí que mi agujero se me abría. Me parecía increible, pero aquello me excitaba. Sentía por otra parte, sobre mi pecho, la presión de sus muslos, sobre los que estaba.
-¡Sigue maullando, puta!.- Miiiaaaauuu Miiiaaauuu.- La señorita me bajó las bragas hasta las rodillas y comenzó a colocar un dedo sobre mi coño. Yo había dejado que algunos chicos me hicieran eso, pero nunca una chica, y menos una mujer. Maullaba mientras la voz me temblaba. La paca presionaba su dedo y sentí como me lo introducía, mientras me agarraba del pelo y me obligaba a tirar la cabeza hacia detrás.
-¡Quitate la falda y desabróchate la camisa!.- La obedecí desabrochando mi falda, quitándome los botones. Luego tiré de la camiseta con dificultades, pues estaba echada sobre sus muslos. Por fin estaba en ropa interior. La señorita me abrió el gancho del sostén y pronto mi sostén era un guiñapo del que me deshice.
Sentía ahora la piel de los muslos fuertes de la señorita sobre mis pezones. Estaba caliente y pronto el calor era la atmósfera común entre su cuerpo y el mío. La Paca me penetraba con el dedo mientras yo de vez en cuando me olvidaba de maullar.- ¡Puta! ¡Te he dicho que maúlles!.- Plasss. Un sonoro azote sentí sobre la piel.- ¡Ay!. Miiiiaaauuuu miiiaaauuu.-
Pronto comencé a sentir que un segundo dedo se introdujo en mi sexo, y sentía su tacto en las paredes de mi interior. Me estaba excitando de manera inimaginable. Aquella mujer me poseía como sólo los adultos saben hacer el sexo. -Miaauu Miaauuu Miaaaaaahhh aaaahhhh aaaahhhh.-
Me corrí como una cochina, sobre las piernas de mi tutora. Pero mi tutora no estaba satisfecha. Me quitó de sus muslos casi violentamente y se quitó las bragas. Eran unas bragas muy bonitas, de encajes y bastante atrevida. Nadie que conociera a la Paca podía imaginarse que las llevara. Vi su sexo cubierto de pelos negros, tupidos. Y no entendí muy bien lo que quería decir.- ¡Venga!¡Come!.- No reaccioné. No me lo podía estar pidiendo.- ¡Nena, si quieres un notable, te tienes que comer el conejo de la gata!.-
¡Come te digo!.- Me agarró la cabeza e hizo que la incrustara en su coño. Por que un conejo con tanto pelo es un coño. Sentí la humedad de su sexo y su perfume penetrante y comencé a pasar la lengua por su raja. Ella se encargaba de que no pudiera separar mi cabeza de ella.
La sentía menearse contra mí y eso provocara que a veces mi lengua se metiera en su sexo más de los que a mí me hubiera gustado. La Paca empezó a moverse contra mi cara de manera casi violenta, desbocada. De una manera loca. -¡Sigue niña! ¡Sigue y no pares!....AAAhhhh AAAhhhh AAAAAAAAhhhhhh.-
Mi cara se cubrió de su flujo y sólo cuando hubo dejado de menearse contra mí me permitió limpiarme. No sabía que utilizar, así que cogí mis propias bragas y me sequé con ellas. Luego quise ponérmelas pero ella me interrumpió. -¿No creerás que ya te has ganado el notable? ¿No?. Y diciendo esto, me cogió del brazo y pegó un tirón de mí.
-¡Anda! ¡ Súbete a la mesa! ¡Pero a cuatro patas! ¡Y maullando! ¡No te he enseñado filosofía pero te voy a enseñar a ser puta!.- me subí primero en la silla y luego en la mesa mientras maullaba. Estaba sobre la mesa a cuatro patas, desnuda y maullando. De repente la sentí detrás mía, sus manos sobre mis nalgas y su lengua lamiendo una de ellas, luego la otra, cada vez más cerca de la parte trasera de mi sexo, pero de repente, su boca se posó entre mis nalgas y sentí la punta de su lengua mojar mi ano y jugar con él.
Una de sus manos se deslizaba por debajo de mí y agarró mis pechos y los amasaba y rascaba con sus uñas casi con fiereza. Mis senos se excitaron enormemente y mis pezones se pusieron duros, durísimos. Su boca ahora se posaba sobre mi vagina. Sentía su lengua entre mis labios inferiores mientras su mano me separaba los labios para que su lengua se introdujera en mi sexo. Volvía a sentirme muy excitada.
-¡Échate sobre la mesa!.- Fue así de tajante y fría, con un tono de voz siempre dominante. Yo la obedecí. Me tiré sobre la mesa. Ella se apartó de mí y luego volvió a extender su mano para acariciar mis senos. Tenía el bolso a la altura de su mano y la vi meter su mano en él para sacar algo que realmente no sabía que era. La Paca comenzó a lamerme el botoncito, causándome un cosquilleo casi eléctrico. Luego comenzó a lamerme el vientre, me inundó el ombligo con su lengua y recorrió el circulo exterior de mis senos con su lengua esta que su mano fue sustituida por su lengua.
Un dedo me volvió a profanar, metiéndose en mi sexo de nuevo y yo me agitaba pidiendo clemencia.- Por favor, doña Paca, otra vez no, déjeme.- pero la Paca, al ver que se me escapaba lo de Paca en lugar de Francisca agitó su dedo con malicia.
-¡Ay! ¡No! ¡Doña Francisca!.- De pronto cesó la maestra en sus caricias. La miré y la ví lamiendo un consolador. Eso era lo que había sacado del bolso. Era un consolador de color rosa.- ¡No! ¿Qué va a hacer con eso? ¡No!.-
Pero antes que pudiera reaccionar, la Paca había metido aquello entre mis muslos y presionaba. Separé mis piernas y ella ponía una mano sobre mi vientre y separaba mis labios con los dedos, de manera que mi clítoris estaba bien visible. Su boca volvió a apoderarse de él, lamiéndolo y haciendo sentir el objeto que me penetraba a la vez que la electrizante sensación en mi botoncito.
El consolador estaba dentro de mí. Lo sentía enorme en mi interior y no me atrevía casi ni a moverme. Ella comenzó a meterlo y sacarlo .-¡Venga puta! ¡Venga, gatita puta! ¡Muévete ya! ¡Correte de una vez!.-
Al oír esto me animé a moverme lentamente al compás que mi cuerpo me pedía para conseguir arrancarme un orgasmo. Me movía y ella procuraba hacerlo acompasadamente al principio, pero luego comenzó a agitarlo velozmente. A mí me flaqueaban las piernas y era yo la que procuraba ahora seguir el ritmo que ella imponía. Me sentía ya muy cerca lo sentía aquí cuando ya no pude esperar más y comencé a moverme a mi bola y a gritar.-¡AAAhhhh! ¡AAAhhhh!.- ¡Cállate, que va a venir el conserje!.-
Mitigué mis quejidos de placer mordiéndome el dedo, pero seguí mis movimientos sufriendo un orgasmo duradero y fuerte, muy fuerte.
La Paca me quitó el consolador y se recompuso. Se alisó el pelo y se puso sus gafas de nuevo y recuperó su expresión dura tras meter el consolador en el bolso.- Siempre hay alguna putita que viene a última hora a que le suba las notas, anda vete ya.-
No sabía que hacer. No sabía si llorar o abrazarme a aquellas mujer horriblemente folladora. Me vestí mientras me fijaba que ella ya ni me miraba, leyendo un libro raro, El lobo estepario o siberiano, o algo así. Luego las chicas me esperaban en una cafetería cercana al instituto. Algunas se habían ido porque era ya casi la hora de comer.- ¿Te subirá la nota?.- Creo que sí.-
A los pocos días fui a recoger mi boletín de calificaciones. La gata me miró a los ojos, mientras me los entregaba, como era su cometido de tutora. Me aparté para observarlas. -A ver... Filosofía. ¡Sobresaliente!.- No se lo dije a nadie, pero me volví a Doña Francisca y le di un beso corto en la cara y salí corriendo. Las chicas me dijeron después que la cara de la Paca cambió y una expresión risueña y feliz se apoderó de ella. Espero que este año haya alguna tonta que quiera que le suba la nota final. Se lo va a pasar de rechupete.
egarasal1 (arroba) mixmail.com
Dominación. Tatyana que era su nueva ama los hipnotizaría y aquella noche perderían totalmente el control de la situación convirtiéndose ambos esposos en sus mascotas.
La joven pareja de Trent y Michelle, estaban sentados en una mesa para dos
en el restaurante más fino del hotel más costoso de la ciudad. Celebraban su
segundo aniversario de boda con un fin de semana especial. Un fin de semana
tan especial como la luna de miel que desearon, pero que fueron incapaces de
realizar, porque no tenían el dinero cuando se casaron. Todavía no tenían lo
suficiente como para ir a Europa, o al menos a Cancún, pero un fin de semana
largo en el Ritz, era justo lo que ambos hubieran deseado.
Ella vestía uno de ésos pequeños vestidos negros de ensueño de las revistas
que mostraba su cuerpo perfecto basándose en sesiones de aeróbicos y
gimnasio. Su cara era hermosa, y su pelo rubio largo colgaba libremente en
su espalda.
Se susurraron suavemente el uno al otro a través de toda la cena, sus manos
siempre juntas como la necesidad de ambos por tocarse. Los besos calientes
fueron intercambiados en la mesa, ... entre una y otra mordidita.
Alrededor de ellos algunos sonrieron al verlos tan cariñosos. Algunos
incluso fueron girando la velada en torno a lo que acontecía en esa mesa.
Uno de ellos era Tatyana.
Esa noche ella cenaba sola, pero mirando mientras la joven pareja hacia su
baile erótico en la cena y miraba la conclusión que ELLA, y solamente ella,
le daría a aquel baile.
Los dos acaban su brandy, Trent se inclina encima de la mesa y susurra a su
amada, Michelle le escucha "Por que no vas hasta el cuarto y te pones algo
agradable, yo pagaré la cena y estaré allí tan rápido como puedo". La besó
en los labios, un beso apasionadamente largo.
Tatyana sonrió, "De prisa querida, nosotros tenemos una larga noche por
delante. "
Unos momentos después de que se fuera su esposa, Trent tuvo el cheque listo,
el lo firmo, y entonces levanto su copa para acabar su trago de brandy y
estaba levantándote para irse.
Tatyana se movió rápidamente a la misma silla que Michelle había desocupado
y le sonrió a Trent.
Él parecía sorprendido.
Ella se veía hermosa.
Sus ojos marrones se posaron sobre los suyos y él sintió sus rodillas
aflojarse mientras que una onda de frío le recorrió la longitud de su espina
dorsal. Todo alrededor de ellas pareció desvanecerse, en infinito y él se
encontró que miraba fijamente sus OJOS. Entonces ella lo deslumbro con una
sonrisa y él miró fijamente sus labios sensual, perfectos.
Entonces ella habló, su voz tan hipnótica que no perdió un segundo en ganar
el control de este hombre.
" Quisiera que usted mirara fija y profundamente en mis ojos.... ahora.... "
Trent se sintió atontado. ¿Quién era esta mujer hermosa? ¿Qué ella deseaba?
"Eso es mi joven amigo, solamente mira profundamente en mis ojos hipnóticos,
que te controlan y te entregan a mí.... más profundo y más profundo en ojos
de Tatyana... es todo lo debe hacer... mirar mis ojos... nada mas...
solamente mirar fijamente mis ojos.... que mis ojos le tomen más profundo en
mi control cada segundo que usted me mira... usted no puede mirar a otra
parte, más profundo y más profundo de cada momento... mi control... bajo...
mi... control "
Sucedía tan rápidamente que incluso los otros clientes del restaurante eran
inconscientes de lo qué sucedía. Trent permanecía sentado, mirando a una
mujer hermosa que le hablaba suavemente, no era inusual ver a un hombre así
de fascinado por una hembra tan atractiva.
"Muy bien hecho, ahora serás mi mascota.... ahora relájate para mí...
cerraras tus ojos y solo escucharas mi voz... mi... voz que controla...
incluso tus párpados son demasiado pesados para que los mantengas
abiertos... así que debes cerrarlos... y ahora escucharas mi voz... ninguna
otra voz... solamente mi voz, serás un buen niño que escucha mi voz......
cierra tus ojos y relájate "
Sus ojos se cerraron.
"Cuál es tu nombre mi mascota? "
" T..t..trent, " vino la contestación tartamudeada.
" Trent bien, quiero que abras los ojos y que mires otra vez los míos. Mi
poder hipnótico te sostiene profundamente pero puedes abrir los ojos y mirar
en el míos. Miraras en mis ojos y te entregaras aún más a mi poder hipnótico
irresistible. "
A su orden sus ojos se abrieron. Parecía que ahora eran la única cosa en su
mundo. Esos profundos, controlándole, ojos marrones. SUS ojos.
"Trent. Piensa que mis ojos son los ojos más atractivos del mundo?. Quisiera
que mires profundamente en ellos y pienses lo atractivos que son. Mantén tu
mira en mis ojos... no puedes mirar a otro lado... NO DESEAS mirar a otro
lado... te controlan... dominan tus emociones, son tan atractivos y te
sientes tan bien bajo su voluntad...... son los ojos de... su ama...
Tatyana..... "
Él cabeceó, "Mi ama Tatyana. "
"Ahora debe terminar la cena, Trent?"
"Sí ama Tatyana. "
"Entonces vamos a tu cuarto. Su compañera está esperándolo. A propósito,
quien es ella? "
" Mi esposa, ama Tatyana. Nos casamos hace dos años y éste es nuestro
aniversario. "
"Maravilloso Trent, celebraremos... juntos "
Tatyana se levantó de la mesa y recorrió la distancia hasta los elevadores,
Trent le seguía dócilmente detrás con una expresión vacía en su cara.
"Su llave, mi mascota? "
Trent entregó la llave de su cuarto Tatyana y ella echó un vistazo en el
número grabado sobre esta. Ella tocó el botón para el piso correcto y
mientras que el elevador se movía lentamente, desabrocho los pantalones de
Trent y sacó el pene semi erguido.
"Quisiera que este duro para mí, " ella susurró en su oído, su respiración
caliente emociono a Trent, aunque él todavía estaba bajo su encanto
hipnótico.
Su pene respondió creciendo de tamaño y rigidez a la orden de Tatyana.
Cuando estaba por completo erguido, ella lo asió y lo condujo fuera del
elevador cuando se detuvo en el piso correcto. Ella gozó de esto porque le
recordó lo que las mujeres habían dicho " figuradamente " que a los hombres
para domarlos había que asirlos por el pene siempre ---- solamente que ella
lo hizo literalmente.
Ella abrió la puerta de la habitación del hotel con el clave y caminada
dentro con Trent que le seguía, obedientemente.
Oyeron a Michelle en el cuarto de baño que silbaba, y Tatyana susurró a
Trent que llamara a Michelle.
"Michelle... vienes aquí por favor" él gritó.
"Trent escucha atentamente. No puedes moverte. El poder de mi mente no
permitirá que te muevas. Pero estarás TOTALMENTE enterado de qué está
pasando delante de ti y no serás capas de moverte, solo si -- y cuando -- yo
te lo ordene. Entiendes? "
" Sí, ama Tatyana. "
Michelle salió del cuarto de baño, ella estaba totalmente desnuda, excitada,
esperando a su marido.
Una veinte añera rubia de mas o menos cinco pies seis pulgadas, con sus
pies descubiertos. Su cuerpo fresco y joven, acondicionado por un horario de
ejercicios diarios. Su pelo rubio largo enmarcó su cara delicada y hermosa.
Sus labios eran deliciosos y rojos, y sus brillantes ojos azules que
chispeaban por la excitación de esperar a su marido.
Ella paró brevemente cuando vio Tatyana.
"Que... qué está pasando? "
" No estés enojada con él, querida. " Tatyana contestó, " ningún hombre... o
mujer... puede oponerse a mí cuando lo deseo. Pronto aprenderás. "
Michelle comenzó a gritar. " Salga! este es mi regalo de aniversario, es
otra MUJER? Fuera de aquí, los dos Trent, fuera de aquí. "
Pero Trent estaba parado congelado en su lugar.
"Yo no soy SU regalo, Michelle. Usted y Trent son MIS regalos. Regalos para
MI! " Tatyana habló suavemente mientras ella se acercó a Michelle.
Michelle comenzó a mover hacia atrás alejándose de Tatyana, confundida por
la escena ante ella, pero aturdida por la belleza de Tatyana, su confianza,
y sensualidad en sus actos. Suavemente, pero con fuerza física irresistible,
Tatyana puso su mano detrás del cuello de la rubia y tiró de ella hacia sus
propios labios. La belleza de cabellos negros abrió su boca y besó a
Michelle, forzando su lengua en la rendida boca de Michelle, sondando con su
lengua, probando sus labios mojados.
Entonces Tatyana comenzó a acariciar, los pechos descubiertos de la rubia
que ahora tenia sus pezones erguidas. Michelle dejo escapar un grito de
asombro, con su cabeza doblada hacia atrás, aun su boca estaba abierta por
el beso.
Qué le sucedía, ella pensó. Ella debe alejarse de esta mujer. Con todo el
beso era tan suave, tan obligante.
Trent, seguía congelado en lugar donde Tatyana le ordeno, mirando la escena
lesbiana ante él. Las lagrimas manaron de sus ojos. Él no había hecho nada
por proteger a su esposa contra este depredador hermoso. Él NO PODRÍA hacer
nada.
Tatyana caminó al rededor de ella colocándose detrás mirando a la joven
rubia.
Michelle miraba hacia abajo. Sus ojos se abrieron de par en par con el miedo
y la sorpresa -- ella acababa de besar a otra mujer -- y le había gustado.
" no ... quiero que salga... salga por favor... no entiende lo que
significa.....usted y el salgan...." entonces su boca continuo moviéndose,
como si hablara, pero ya no emitía ningún sonido. Las palabras no salían de
su boca.
La seductora mujer de ojos oscuros sonrió maliciosamente ante la vergüenza
de la rubia.
" usted es MUY hermosa Michelle. Tendremos mucha diversión esta noche. "
Los ojos de la joven rubia se ensancharon otra vez. Esta desconocida
acababa de besarla. Su cuerpo, había respondido irrefutablemente. Sus
pezones se mantenían endurecidos. Con todo ella no podría pensar en qué
decir. Ella no sabía qué hacer.
Tatyana miró la cara de la belleza rubia.
Michelle no estaba todavía bajo influencia hipnótica de Tatyana, pero las
condiciones emocionales inusuales, el sentido de estar vulnerable al ataque
erótico de esta mujer, y el no tener control de la situación, tenían una
clase similar de efecto sobre ella.
Tatyana concentró sus ojos marrones hermosos y oscuros en Michelle.
Los ojos de la rubia no se movieron.
Ella miró atento en la belleza de ojos oscuros.
Tatyana levanto lentamente sus manos hacia la rubia y dio masajes a los
pechos de la belleza rubia.
Aun ella no estaba bajo el trance, Michelle estaba parada como si el tiempo
y espacio se hubiesen congelado, ella levanto sus manos y cubrió su rostro.
Ella comenzó suavemente a gemir, " Ohhhhhh...ohhh....ohhh.....alto... pare
por favor...... Por favooorrrr...... "
" Nada de eso mi nueva mascota. TU REALMENTE no quisieras que parara de
hacer esto? No tu tienes gusto de servirme, para adorarme? Justo como Trent.
La mirada fija de Michelle cambió de Tatyana hacia Trent y por un momento
sus ojos se encontraron y ellos compartieron la mirada desamparada de dos
animales atrapados. Ni uno ni otro podían hablar, pero la falta momentánea
del contacto con los ojos de Tatyana hizo que otra vez Michelle reaccionara
a lo qué sucedía. Ella cubrió sus pechos con sus manos.
Entonces ella miro lejos de los ojos de Tatyana, intentando parar lo que
sucedía. Ella caminó hacia atrás lentamente.
Pero nuevamente su mirada se encontró otra vez con la mirada fija de los
ojos oscuros e irresistibles con un poder seductor incalculable.
" Me gustaría seguir tocando sus pechos. USTED le gusta que yo toque sus
pechos. Porqué usted no baja sus manos y así yo puedo continuar. "
Temerosa... ella dejó lentamente caer sus manos a los costados de su cuerpo.
Las lagrimas comenzaron a llenar los ojos de Michelle " porqué es usted nos
hace esto a nosotros? "
"Ustedes ambos me desean... y ustedes se desean... porqué no tenernos todos?
Ahora las lagrimas fluían en torrente bajo sus mejillas. " No... NO,
maldición! Yo no le deseo."
" Usted no me desea? " Tatyan se rió de ella. " Entonces porqué usted camina
hacia mí para abrazarme y besarme? "
Era verdad. Mientras la belleza oscura miró directamente a sus ojos,
Michelle sintió sus pies moverse lentamente hacia ella. Cuando los dos
estaban cerca los brazos de Michelle tomaron a Tatyana abrazándola y sus
labios buscaron su boca para besarla tiernamente. Encantada por su belleza.
Encantada por su poder sexual. Encantada.
Tatyana era irresistible.
Los pechos erguidos de Michelle fueron acariciados por las manos suaves de
Tatyana mientras se besaron.
" Ahora mire profundamente en mis ojos, Michelle, voy a colocarle en un
trance hipnótico profundo que la entregara... Entrega a mí... usted DEBE
obedecerme Michelle ... obedecerme... obedecerme... obedecerme....
obedecerme...."
La palabra penetró su mente y produjo eco en su subconsciente, con todo y
eso Tatyana continuó.
"Obedezca. Obedezca... Obedezca... Obedece.... Obedece... Obedece....."
Michelle finalmente cabeceo de acuerdo, " yo debo obedecerle....."
Tatyana se sentó en una silla suave en la habitación del hotel y miro a sus
dos nuevas mascotas. Ella habló como una reina le habla a sus siervos "
Quisiera que ambos vinieran aquí y se arrodillaran a los pies de su ama"
Sin la vacilación ambos esposos caminaron hacia la silla y se arrodillaron
ante ella como si le adoraran.
Ella abrió sus piernas y les ordeno " besen mis pies. Me gustaría sentir
eso. "
Los dos se inclinaron, cada uno adoraba un pie. La besaron primero los
zapatos, entonces los quitaron y lamieron sus pies revestidos por sus
medias. La besaron repetidas veces, adorándola, hasta que vino la orden
siguiente.
"Ahora mis piernas, y Trent quítese la ropa delante mío. Michelle, quisiera
ayudarme a desvestirme para que ustedes sigan adorándome, pues aun les queda
mucho por adorar. "
Momentos después los tres amantes desnudos, gemían de entusiasmo mientras
que Trent y Michelle plantaban besos calientes, mojando los muslos de
Tatyana.
Ella dibujo una sonrisa, malvada y señaló su coño, los dos esposos lucharon
uno contra el otro para ver quién besaría los labios rozados primero.
Riéndose de la lucha, Tatyana coloco su dedo índice bajo la barbilla de
Michelle, forzándola a mirarla fijamente.
La rubia sintió como si ella cayera profundamente en los ojos oscuros de la
hipnotizadora.
"Mis pechos querida, mis pechos. " Tatyana susurró mientras señalaba sus
pezones. Michelle respondió lamiéndolas y besando ambos, alternativamente
mientras su hipnotizado marido comía el coño de Tatyana.
Minutos después Tatyana temblaba en la silla por los efectos de las caricias
que sus hipnotizados esclavos le practicaban.
Ella les rió mientras que con sus piernas tensas los empujó lejos.
Mientras que se arrodillaron ante ella en el suelo alfombrado del hotel,
ella capturo otra vez sus miradas fijamente, y sus mentes desamparadas, sus
ojos hipnóticos oscuros "Si alguna vez, ustedes oyen otra vez decir las
palabras -- usted SERVIRA A TATYANA-- ustedes otra vez, caerán en este mismo
trance tan profundo, entonces miraran, fijamente mis ojos, aguardando mis
ordenes. Ustedes entienden? "
Ambos cabecearon.
"Pero por ahora" ella dijo mientras se vestía " exactamente un minuto
después de que salgo de esta habitación, ustedes se cogerán el uno al otro
como usted nunca lo han hecho antes. Ustedes tendrán más placer, más
entusiasmo, una lujuria más pura, como nunca en su vida. Ustedes culminaran
con un grito 'ESCLAVOS DE TATYANA ' pero ustedes no sabrán por qué. Ustedes
no recordaran nada de mi presencia aquí, EXCEPTO mi orden hipnótico que los
dejara bajo mi control, cuando yo su Ama Tatyana lo desee. "
Completamente bajo su encanto, podían solo cabecear en acuerdo.
Y unos momentos después ella salió del cuarto.
Y de sus memorias.
Pero profundamente guardado en su memoria inconsciente, la orden inactiva
que podría esclavizarles en cualquier momento. La orden de servir TATYANA.
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Filial- Dominación. Una mezcla de sorpresa y excitación descubriendo su condición de ama le produjo cuando vio a su padre desnudo, mientras dormía con sus tanguitas, por lo que la llevó a trazar un plan para su sumiso padre.
Esto fue lo que me contaron:
Tengo 24 años, vivo en una gran ciudad y creo que soy mas bien guapa, suelo gustar mucho a los chicos. Mido 1,68, castaña de media melena, grandes ojos, un pecho abundante y un culito deseable. Desde hace dos años vivo sólo con mi padre, ya que estos se separaron y mi madre se fue a otra ciudad por cuestiones de trabajo. Yo me quedé a vivir con él, ya que seguía en ésta ciudad mis estudios, tenía mis amigos, en definitiva tenía hecha mi vida aquí. Además siempre me he llevado bien con él. Nunca entendí por qué se habían separado; no solían discutir, al menos delante mía, y siempre supuse que eran una pareja de lo más normal, incluso podría decirse que moderna. Cuando esto ocurrió me llevé un gran disgusto y noté que mi padre era el que peor lo llevaba de los dos. De todas formas no habíamos perdido el contacto y un par de veces al año nos visitaba, quedándose en casa a dormir durante su estancia. Creo incluso, que en alguna ocasión durmieron juntos.
De esta forma me convertí en la mujer de la casa y me ocupaba de prácticamente todo, comidas, limpieza, compras, suponiendo un esfuerzo notable por mis estudios, el salir, etc. Mi padre, aunque joven, tiene ahora 45 años, no ayudaba mucho, a no ser que yo me enfadase y le echase alguna regañina, pero pronto se le olvidaba y me dejaba con todo el trabajo. Tal vez por mi educación, pero no lo daba demasiada importancia.
Nuestra relación se fue estrechando y me daba pena lo solo que se encontraba, aunque de vez en cuando me decía que saldría y que no le esperase. Yo siempre pensaba que tenía alguna amiga con la cual se desahogaba.
Por las mañanas él se levantaba antes que yo para ir a trabajar, por lo que siempre me lo encontraba en la cocina desayunando cuando yo lo hacía. Ya había utilizado el baño y estaba libre para mí.
Una mañana, del pasado caluroso verano, cuando me levanté vi que él no lo había hecho y me extrañó, pero rápidamente pensé que se había dormido, ya que la tarde anterior me dijo que saldría y que tal vez viniese tarde. Sonreí pensando en la tarde-noche que habría pasado y me dirigí a su habitación para despertarle. Abrí la puerta y me acerqué a su cama, estiré mi mano para zarandearle, cuando me quedé parada. Mi padre dormía profundamente, como un bebé, se encontraba desnudo sobre la cama, su miembro, nada despreciable, estaba endurecido por algún sueño morboso y sobresalía de, las reconocí inmediatamente, ¡unas braguitas tanga mías! que llevaba puestas. Noté, además, que sus nalgas estaban sumamente enrojecidas. Decidí no despertarle y salí de la habitación con una mezcla de excitación y sorpresa. Me arreglé y salí hacia la Facultad como todas la mañanas, aunque no pude centrarme en nada de lo que oía, pues mi pensamiento le daba sólo vueltas a lo que había visto.
Al mediodía, al llegar a casa lo primero que hice fue ir a ver el cesto de la ropa sucia, encontrándome con mis braguitas tanga en el cesto. Pensé que las cogía por la noche y las dejaba por la mañana, antes de que yo me levantase.
Mientras preparaba la comida llegó, besó mi mejilla mientras su mano palmeaba mis nalgas, algo que hacía siempre, pero que en ese momento lo sentí de manera distinta.
¿Sabes? Hoy me he quedado dormido y he llegado tarde a trabajar. Pero no importa. Yo contesté mintiendo: creí que te habías ido antes de que yo me levantara, por eso no se me ocurrió ir a llamarte.
Mientras comíamos y comentábamos trivialidades, mis ojos se fijaban en él, recordando lo visto esa mañana, lo miraba de forma distinta, era un hombre guapo, más bien alto y me lo imaginaba con las braguitas puestas, cosa que me hacía sonreír. Me sorprendía a mí misma pensando de esa forma, al fin y al cabo era mi padre, pero también era un hombre. Maquinaba cómo hacerle descubrir abiertamente ese secreto y decidí que en cuanto se marchase registraría toda su habitación a fondo.
Así lo hice, pero no encontré más que algunas revistas, mirándolas detenidamente. Todas ellas eran de dominación. Hombres y mujeres sometidos a castigos y humillaciones que hasta ese momento ni imaginaba. Mientras pasaba hoja a hoja y veía las fotografías y leía los relatos, mi mano se deslizó bajo mis braguitas notando mi coño absolutamente mojado, como nunca lo había estado, masturbándome loca de excitación. Era maravilloso ver a aquellos hombres completamente en poder de sus amas, obedientes y agradecidos a las atenciones en forma de castigos muy severos que recibían de ellas. En ese omento descubrí mi condición de ama. Eso era lo que yo quería y deseaba hacer.
Guardé cuidadosamente las revistas en el sitio en que estaban y salí de la habitación. Estaba dispuesta a todo y debía trazar un plan.
Después de pensar y meditar las distintas formas en las que podía actuar, decidí que lo mejor era ser directa, ponerle contra las cuerdas y decirle que lo sabía todo.
Después de cenar, le dije que me daría una ducha y me cambiaría. Asintió sin darle importancia y se quedó viendo la televisión. Llevaba puesto un holgado pantalón de estar por casa, con el torso desnudo.
Me duché y dejé mis braguitas en el cesto, como siempre. Me puse un liviano
camisón que se transparentaba y unas braguitas negras para que se notasen bien. Mis pechos sin sujetador se erguían coronados por unos pezones endurecidos de la excitación que sentía.
Me dirigí al salón y me senté junto a él. Sus ojos, disimuladamente no se apartaban de mi cuerpo, ya que si bien nos habíamos visto livianos de ropa, nunca me había mostrado de esta manera tan provocativa.
Al poco tiempo, y con una erección considerable que trataba de disimular, mi padre se levantó para ir al baño. Cuando volvió fui yo quien se dirigió al mismo y comprobé que mis braguitas, las que había dejado anteriormente al ducharme, no estaban. Volví al salón y lo sorprendí al sentarme frente a él, sobre sus rodillas, con las piernas abiertas. Mis pechos quedaban a la altura de su cara; el camisón se había alzado por la postura y mis braguitas negras estaban al descubierto. Antes de que se repusiera de la sorpresa le pregunté muy seria: papá, ¿sabes algo de unas braguitas que hace un momento estaban en el cesto de la ropa?. Se puso rojo como un tomate, mientras intentaba decir algo, pero no le salían las palabras. Proseguí: no puede haberlas cogido nadie más que tú. Vamos a ver, levántate, le dije. Mi tono de voz no dejaba lugar a dudas. Como un niño pequeño cogido en falta, automáticamente se levantó sin decir palabra. Sus ojos miraban fijamente al suelo, estaba completamente humillado. Me acerqué y tiré suavemente de sus pantalones hasta bajarlos a media rodilla. Allí estaban mis braguitas, acaparando el miembro, tremendamente duro de mi padre. Hizo un rápido ademán de intentar quitárselas, pero apreté con fuerza sus huevos a través de las braguitas y pellizqué uno de sus pezones, hasta oír sus lamentos. "Eres un cabrón, estás excitado, seguro que te gustaría follarme, a mí, tu propia hija", le susurraba entre sonrisas. Mientras me sentaba en el sofá, quitándome el camisón, le dije:"Ponte de rodillas". Intentó decir algo, pero le crucé la cara con varias bofetadas. "Solo hablas si yo te lo digo, mientras calladito y obediente". Por las revistas que he visto en tu habitación, parece que es esto lo que te gusta, y te juro que yo me estoy divirtiendo de lo lindo. Los dos vamos a disfrutar mucho, tú como una perra sumisa y obediente y yo como tu diosa, tu ama.
Le ordené que lamiese mis pies, humedeciendo con su lengua todos ellos. Era delicioso, una sensación de placer única que recomiendo a todas las mujeres
probar. Luego, muy despacio fue subiendo por las piernas hasta llegar babeante a la altura de mi coño. Me miró como pidiendo permiso para retirar mis braguitas. Le pregunté: ¿quieres comerle el coño a tu hija?. Movió la cabeza asintiendo, pero lo abofeteé. "Cuando te pregunto me contestas correctamente, cabrón, o ¿tal vez debería llamarte putita?". Con voz ronca de la excitación, dijo: si, mi diosa, lo deseo muchísimo, por favor, déjame lamerte el coño.
Mientras separaba mis braguitas encharcadas, le contesté: "hoy te voy a dejar, pero no te acostumbres mal, deberás ganártelo con tu comportamiento obediente y sumiso".
Su lengua acarició mi clítoris y en pocos segundos me corría maravillosamente, ordenándole que limpiase todo mi sexo.
Una vez relajada, le dije: hazte una paja y vete a dormir. Mañana hablaremos sobre esto y pondré las condiciones y tus obligaciones. Me levanté y salí del salón dejándolo de rodillas y meneando su miembro mientras me seguía con la vista. Al día siguiente era sábado y no teníamos compromisos, ni laborales ni de estudio por lo que estaba decidida a levantarme más tarde. Alrededor de las 11,00, me despertó una sensación placentera. Cuando abrí los ojos allí estaba mi padre, de rodillas con las braguitas puestas y lamiendo con devoción mis pies. Nos sonreímos mutuamente y me dijo: te he preparado el desayuno, ¿quieres que te lo traiga a la cama, mi diosa?. Claro que si perrita, y como premio a tu diligencia te dejaré lamer mi coño. Ven, túmbate aquí. Me puse a horcajadas sobre su cara y le ordené abrir bien la boca. Un potente chorro de orina le inundó la boca, tragando perfectamente todo, sin dejar caer una gota. Le dije: "todas las mañanas tendrás tu ración, y ahora límpiame bien el coño". La verdad es que se esmeró, porque tuve otro gran orgasmo.
Después de desayunar y darme una placentera ducha, le ordené que me siguiese de rodillas hasta el salón. Allí le expliqué: mira, esto no tiene vuelta atrás. Vas a ser mi perra, mi puta, mi sirvienta y todo aquello que me apetezca y se me ocurra. Sé que a ti te gusta, pero eso me da igual. Tendremos que hacer unas compras. Me vas a pertenecer en cuerpo y alma. No tendrás opinión y jamás tendrás satisfacción sin mi permiso. Soy tu hija y estaría muy feo que me follases, pero lo reconsideraré en un futuro si creo que te lo mereces. Tendrás que ir acostumbrándote a gozar con la simple sodomización, sin ni siquiera tocarte. Será muy divertido y te sentirás como una mujerzuela. En casa siempre estarás a cuatro patas con el collar que te compre, y te dirigirás a mí ladrando como la perra que eres, a menos que te ordene vestir de sirvienta, ya que te ocuparás de la casa. Fuera, en la calle siempre llevarás braguitas que compraremos para que tengas las tuyas y no sea necesario el que te las preste. Estoy deseando ver como chupas una polla y te enculan de verdad. Quiero que entiendas que como pertenencia mía, podré cederte, alquilarte o incluso prostituirte, simplemente para divertirme.
Con mis palabras comprobé que su miembro se había endurecido, y asintió a mis propuestas, aunque le hubiese dado lo mismo, ladrando. Con la zapatilla golpeé sus nalgas hasta que su miembro se relajó y sus quejidos me enternecieron. Luego, en esa posición, le introduje dos dedos de golpe en su ano mientras le explicaba que no iba a tolerar esas muestras de poco respeto. Aunque está claro que no puede contener su excitación, sobre todo porque procuro provocarlo para después castigarlo duramente.
Así llevamos algunos meses y estoy plenamente satisfecha. Era un mundo desconocido que me colma espléndidamente en todos los aspectos. Mi padre es una perra servicial y una buena sirvienta. Me encanta verle sodomizado con un gran consolador mientras hace las cosas de la casa. Se ha convertido en una verdadera putita de su casa y cada vez se arregla y maquilla con mayor esmero y sapiencia. Es verdad que todos los días le castigo con el látigo, por la mañana después de tomar mi lluvia dorada y de satisfacerme, para que vaya al trabajo calentito y no olvide su condición. También por las noches, aunque sólo sea por divertirme y demostrarle quien manda. Nuestra vida era tan placentera que estaba pensando en reclutar una sumisa, para tener la parejita, que conviviese con nosotros y que fuese otra fuente de placer para mi y de sufrimiento para mi sumiso padre, cuando llamó mi madre que venía a visitarnos e incluso por una larga temporada, mientras encontraba casa, pues de nuevo la habían destinado a nuestra ciudad por su trabajo... pero eso es otra historia.
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Orgía. No era la limpiadora de todos los días. Era su prima, una chica muy sexy y muy ardiente que no pudo dejar escapar aquello que se respiraba en el ambiente, lujuria y sexo.
Soy un chico corriente, deportista, de cuerpo atlético y extremadamente sexual.
Después de haber mantenido una larga relación de pareja con mucho sexo duro decidí ir por libre y lanzarme a nuevas conquistas y a probar nuevas chicas calientes.
Después de algunos polvos que me dejaron un tanto insatisfecho no podría imaginar que la mejor experiencia de mi vida me ocurriría dentro de mi casa y con una persona bien conocida: Era una mañana de verano como otra cualquiera, yo dormía solo en mi habitación y en la de al lado dormía mi amigo Carlos. Mis padres estaban de vacaciones en la playa y me habían dejado al cargo de la casa. Habíamos salido por la noche de marcha pero no ligamos nada, solamente conocimos a un par de calientapollas, de esas de 18 años que no se deciden a probar de una vez algo que ya empiezan a desear desde muy jovencitas. No las soporto.
Yo estaba a punto de despertar cuando noté como la puerta de mi cuarto empezó a chirriar porque la limpiadora, que venía los lunes y los viernes, entraba por la puerta. Yo me hacía el dormido porque no tenía ganas de que me hiciera levantar todavía de la cama, tenía sueño. La chica comenzó por recoger los zapatos, agachada y de repente me di cuenta que aquella chica no era Marta, la limpiadora habitual, sino una chica joven de unos 23 años, alta, morena, bien proporcionada y de momento, con un culo estupendo, porque todavía no había podido mirarla al completo. Cuando se giró me di cuenta que se trataba de Ana, una prima de Marta que conocí este invierno en el pub de enfrente de mi casa. Marta estaba ya casada tenía unos 35 años y era bajita aunque tenía unas tetas muy grandes que ella no intentaba disimular, pues era muy vulgar vistiendo y también muy estrecha, pues nunca conseguí nada de ella a pesar de intentarlo en muchas ocasiones.
Ana estaba tremenda y vestía una ropa muy sexy. Llevaba un pantalón blanco de pirata muy ajustado que dejaba intuir un minúsculo tanga y, un top de pañuelo color rosa sin sujetador y marcaba unos pezones que coronaban unas tetas bien redondas. Yo estaba con una erección matutina que se reforzó con aquella estupenda chica que me había proporcionado uno de los despertares más excitantes de mi vida. Cuando Ana salió de mi habitación yo decidí levantarme y quitarme los calzoncillos para mantenerme de pié y desnudo hasta que ella volviera para que contemplase de sopetón mi estupendo miembro, que estaba ansioso de darle los buenos días. Cuando volvió para seguir recogiendo sé dio cuenta de mi presencia y me saludó:
-Hola Rafa, no sabía que estabas levantado. Hoy tengo que sustituir a mi hermana. Perdona por entrar sin llamar. Me marcho a recoger el salón.
-No te vayas todavía, aún te quedan muchos zapatos por recoger, así que ya sabes-le ordené maliciosamente-. Era obvio que estaba muy cachondo y que no iba a dejar pasar aquella oportunidad.
Mientras Ana recogía los zapatos noté como no podía de dejar de mirar mi endurecido nabo. Quizá no había visto nada igual porque me encantaba afeitar mis huevos y mi polla para que estuvieran más lustrosos. Ana se agachaba cada vez más mientras no paraba de sonreír y se insinuaba moviendo sus caderas lentamente. El pantalón pirata se ajustaba cada vez más a su estupendo cuerpo, repleto de curvas y sin un atisbo de inocencia Fue cuando decidí pasar al ataque: me puse detrás de ella y comencé a refregar mi polla, que estaba casi apunto de explotar, por su culo mientras acariciaba con la lengua su cuello. Noté como mi inesperada limpiadora comenzaba a temblar y a dejarse hacer. Empecé a acariciar sus pechos para continuar por sus caderas. La habitación estaba inundada por el silencio y sólo los gemidos entrecortados de Ana conseguían romperlos. A continuación Ana se giró y, empezamos a comernos nuestras lenguas mientras acariciábamos cada uno nuestros respectivos sexos. Luego Ana me susurró al oído algo que no hizo otra cosa que aumentar la temperatura de mi cuerpo. Me acuerdo que con su voz cálida y entrecortada dijo:
-Te voy a comer la polla como ninguna otra puta te lo ha hecho-.
Sin más preámbulos Ana empezó a lamer y a humedecer mi capullo mientras suavemente acariciaba mis huevos. Notaba como su saliva llenaba mi polla, tanto que empezaba a derramarse parte de ella por su boca. Pronto empecé a notar que estaba apunto de correrme, justo en el momento que su lengua iba camino de empezar a lamerme el culo, conseguí detenerla y empezar a poseerla. Estaba ansioso de poder provocarle todo el éxtasis en el que me tenía inmerso.
Desaté su top y pude ver aquellas tetas tan redondas y duras que empecé a chupar como un poseso. Después de dejárselas bien húmedas le quité los pantalones. Entonces pude ver sus preciosas caderas que resaltaban con un tanga blanco minúsculo, el cual noté que estaba empapado, casi chorreando.
Le quité el tanga y vi un coño totalmente afeitado salvo por una pequeña raya de pelo negro que adornaba su pubis. El coño era precioso, de color rosita y con los labios interiores bastante grades pues casi se salían de la bulba. Me incliné y comencé a comer aquel manjar mientras observaba como Ana se acariciaba las tetas y se lamía los pezones. Mientras deslizaba mi lengua lo mejor que sabía por su clítoris, noté como empezó a introducirse un dedo por el ano. Empezó a zarandearse de un lado a otro de la cama sin sacarse el dedo de mi agujero preferido. Yo me puse como un perro en celo, aparté aquel dedo y comencé a lamerle aquel culo tan cachondo. Lo tenía perfecto y también afeitado, con lo cual supuse que a esta Ana le iba la marcha como a nadie que hubiese conocido.
Le metí dos dedos de golpe en aquel culo que noté muy caliente y vi como Ana empezaba a cambiarle la cara de niña buena por otra de auténtica viciosa. Sin pensármelo la puse en pompa y le introduje mi polla lentamente, para disfrutar del momento. Mientras la envestía cada vez más rápido ella se acariciaba el clítoris. Yo no podía más y aunque ella me pedía que me corriese en su boca, no pude aguantar y me corrí, vaciando mis huevos en su culo, haciéndome gritar de placer.
De repente escuché como llamaban al timbre de la puerta y que Carlos se había levantado a abrir. Carlos gritó entonces:
-Rafaaaaa! es Marta, la limpiadoraaaaa!-.
Sin que Ana y yo nos diésemos cuenta, Carlos y Marta entraron en la habitación y tal era la situación que para mi sorpresa, Marta, en lugar de regañar a Ana, se acomodó detrás de ella y dijo:
-Ya sabía yo que no podía dejarte sola con este salido. De todas formas hoy me he levantado cachonda!-. Entonces comenzó a lamer el culo de su prima para saborear el semen que todavía se desprendía a borbotones. Ana, que permanecía con el culo en pompa, empezó a gemir de placer.
Carlos no dejó pasar la oportunidad y subió la falda de Marta (que seguía chupando el culo de su prima) retiró el tanga negro que llevaba y después de lubricar su polla con un tupido salivajo, se la metió de una estocada. Comenzó a follársela como un animal y yo, que estaba algo convaleciente de mi corrida, me empalme de momento al contemplar aquella orgía que se estaba formando. La estampa era formidable, mejor incluso que cualquir película porno que haya visto antes, a las que soy muy aficionado.
Al poco rato, Marta se tumbó encima de Carlos y mientras éste se la follaba, Ana comenzó a lubricar el culo de su prima con su lengua y sus dedos para que yo me la follara por su agujerito, que se puso rojo y muy dilatado. No imaginaría nunca que aquellas primas hermanas pudieran llegar tan lejos. Comencé a penetrarla suavemente y notaba como mi polla se rozaba con la de mi amigo dentro del cuerpo de Marta. La piel que separaba sus dos agujeros era cada vez más fina y sus gemidos cada vez más intensos. Creo que se corrió por lo menos un par de veces. Mientras seguíamos con la doble penetración, noté como Ana empezó a lamer mis huevos de una forma excepcional. Aquella chica no se cansaba nunca de chupar.
Mientras no dejaba de comerme los huevos, me introdujo un dedo en mi ano. Me quedé algo sorprendido, helado, inmóvil, pero cuando comenzó a humedecerlo y a agitarlo empecé a disfrutar mucho, era realmente algo nuevo para mí y pronto me corrí otra vez en un culo, pero ahora en el de Marta. A pesar de ser mi segunda corrida en tampoco tiempo, noté como pude llenar todo el agujero de Marta, que seguía dando muestras de un placer inmenso gracias a las envestidas de Carlos.
Inmediatamente a mi eyaculación, Ana se retiró de mí y empezó a lamer el culo de su prima para saborear mi semen caliente. Carlos sacó su enorme polla y se corrió en la boca de Marta, que no paraba de tragar y escupir semen mezclado con su saliva. Los fluidos de la boca de Marta caían por su cara y continuaban por su pecho. Después las dos primas empezaron a comerse la boca y a intercambiarse el semen muy sonrientes. Era una gozada contemplar aquellas dos zorritas en tan salvaje y lasciva imagen.
Siguieron enrollándose mientras se acariciaban una a la otra, dedicándose cómplices miradas. Carlos y Yo nos miramos, y pensamos que nos quedaba todavía una mañana muy larga con aquellas dos primas tan viciosillas que nunca parecían darse por satisfechas.
A partir de aquella mañana todo empezaría a ser diferente. Carlos y Yo nos hicimos muy amigos de las dos primas y nunca nos faltó sexo del bueno. Además las primas nos fueron presentando a todo el gremio de "las limpiadoras cachondas" y nuestras vidas entraron en una espiral de sexo y lujuria en la que todavía estamos inmersos.
Espero que os haya gustado mi historia. Si deseáis hacerme algún tipo de comentario al respecto de la misma, o si queréis intercambiar relatos este es mi e-mail:rafafalele (arroba) aolavant.com
Lésbico. Infidelidad. Decidió darle una sorpresa a su novio y la sorprendida fue ella al ver que su vecina le hacía sentirse relajada, morbosa, excitada y muy especial mientras se probaba la lencería sexy y atrevida para su aniversario.
Me llamo pilar. Tengo 27 años y llevo tres saliendo con mi novio. Soy una chica muy normalita, más bien con algunos kilos de más, sin llegar a estar muy gorda, estoy rellenita. Mis mejores encantos son mi trasero y mis pechos, uso una 105-110, dependiendo de la marca.
Como se acercaba nuestro aniversario, decidí darle una sorpresa, ropa interior más sexy y atrevida. En mi edificio, Encarna vende ropa, útiles de cocina, libros.... de todo un poco, pero directamente en su casa, por lo que fui a hablar con ella.
Encarna tiene unos 45 años, está casada, dos crios, es delgadita y tiene un tipo de envidia. Es una mujer muy amable, y para nada demostraba ninguna tendencia sexual.
Un día que me la encontré sola en el ascensor, le comenté lo que quería comprarme. Dijo que me lo pediría y que en una semana podría ir, acordando un martes por la mañana que casualmente yo tenía libre.
Me abrió la puerta en bata. Una de esas finas, no transparente, pero muy sedosa. Los niños estaban en el colegio y su marido no vendría hasta la hora de cenar....
Pasamos al salón, tenía muchas prendas esparcidas por el sofà, y dentro de una caja. Me ofreció un café y empezamos a hablar.
- que tipo de lencería quieres,
- algo atrevido, provocativo, sabes
- ya veo, una celebración, dijo riendo
- sí, jajjaja, algo así, quiero algo que le alucine,
- pues venga vamos a ver si te gusta algo, he traído cosas muy interesantes,
desnúdate en mi cuarto si quieres y dejas la ropa,
- me lo quito todo, no vendrá nadie, no?
- jajjaaj, sí hay un grupo dentro de una hora,
- jajajaj, vale, vale,
entré en su habitación. La cama aún estaba por hacer. Me acerqué a la mesita a dejar el reloj y vi un cajón medio abierto, por instinto miré dentro, había una cosa alargada, negra, abrí un poquito y lo vi. Era un consolador, anda pensé, con lo decente que parece la Encarna.
Salí al salón, ella estaba sentada mirando unas braguitas, más grandes, más pequeñas,.....
- niña, vaya atracón que se va a pegar tu novio, dijo mirando mis tetas
- mujer, enrojecí de golpe, tampoco hay para tanto,
- tranquila, no tengas vergüenza, ven acércate
ella seguía sentada, por lo que mis caderas quedaban a la altura de sus ojos,
- que olorcillo tan suave, te acabas de bañar me dijo,
- sí, uso un jabón con crema de avena, deja una suavidad y un aroma que me gusta mucho,
- sí, ya veo, y que suave, mientras con su mano me acariciaba la parte de arriba de un muslo.
Ese roce me provocó un escalofrío que me erizó.
- uy, que sensible estas, dijo Encarna riendo
- es que no siempre me toca una chica, jajajajaj
- venga, vamos a probarte este conjunto,
eran unas braguitas negras de encaje, en forma de v, muy cerradas de atrás, con lo que todo mi traserazo quedaba bastante al descubierto. El sujetador era sin tirantes, con dos cazoletas muy separadas del pecho, muy independientes.
- a ver, muévete un poco, que tal se ve
- que hago, salto, dije dudando,
- no mujer, muévete un poquito, derecha izquierda,
empecé a moverme, y se me salió un pecho, Encarna se acercó
- uy, se me ha salido,
- es que hija con estos cantaros, creo que necesitarás un sujetador con tirantes, espérate a ver si te los coloco de otra manera ponte recta, con los brazos al lado
me cogió un pecho, con suavidad, al principio parecía que me lo iba a colocar dentro del sujetador, pero durante un instante lo sostuvo, como pesándolo, me lo metió en su sitio, subiéndomelo para que quedase más levantado.
No sé porque pero mi pezón se puso duro, y otro escalofrío me electrizó mientras me sacaba el otro seno de su sitio y me lo recolocaba.
- a ver que tal ahora,
- me muevo un poco?
- Sí, muévete, como si quisieras provocarle,
- Mujer,
- Hazlo, porque a ver si con él a la primera de cambio se te va a desmontar el chiringuito,
Empecé a contornearme, y parecía que la cosa iba bien.
- ven, sácatelo y póntelo tu, a ver que tal
me lo saqué, y me lo volví a poner, intentando repetir lo que había hecho ella
- vuelve a contonearte,
volví a moverme, y mis pechos parecía que aguantaban, pero en un momento me
agaché,
- uy, una cosita, tendrías que depilarte un poco más tu pubis, las braguitas pequeñitas quedan mejor,
- me recorto con tijeras, pero depilarme, me da cosa,
- si quieres luego te enseño como lo hago yo,
- pero con cera?
- No, con una maquinilla
- Pero no dicen que luego salen más fuertes
- Deja, deja, que ya verás lo bien que queda. Sácate este conjunto
Me ofreció otro juego, las braguitas eran más grandes pero con una clara rajita en medio, y los sujetadores no tenían cazoletas. Me puse a reír, las braguitas sí, pero el sujetador
- ven, tienes que meter todo el seno dentro
- pero y queda así, colgando??
- Si, son muy sexy, estos les encantan, y más si tienes unos pechos tan bonitos como los tuyos
- Ay no sé, ayúdame
Me cogió un pecho y lo colocó dentro del aro, subiendo el aro poco a poco hacia arriba, para lo que me estiraba el pecho, masajeándolo sin ningún temor. Mi pezón se endureció, y su sonrisa me hizo enrojecer. El siguiente pecho fue tratado con el mismo cariño, masaje, estiramiento, incluso me lo apretó. Yo no es que estuviese caliente, pero la verdad es que me encontraba muy extraña. Ver como una mujer me sobaba sin vergüenza a su aire, me hacía sentir algo especial.
Con las braguitas pasaba lo mismo, me salían pelitos por los lados, y no quedaba demasiado estético.
- y lo de la rajita....
- pues la abres para que entre el cartero dijo riendo,
y alargó su mano y al abrir la tela, apretó mi sexo, sosteniendo esta posición durante unos instantes....
- venga, sabes que haremos antes de seguir,
- que?
- Arreglarte un poco estos pelitos,
- Pero como?
- Con mi secreto, dijo riendo.
Entramos al baño, me senté en el borde interior de la bañera, con la espalda en la pared. Encarna se arrodilló delante mío, pero fuera.
- abre bien las piernas, no tengas miedo
- pero cuidado, que si no puedo hacer nada con mi novio porque tengo una heridita, me mata, dije riendo.
- Tranquila, ábrete bien, que en un momento estamos. Apóyate con los brazos,
Me lanzó un chorro de agua templada, yo estaba con la piel de gallina, no por el frío sino por las sensaciones. Encarna cogió un bote de espuma de afeitar, se puso un poco en la mano, y fue directamente a mi sexo, estuvo un rato masajeando, teóricamente extendiendo la espuma, pero no puedo negar que me sentía relajada, y un poco morbosa.
Me lanzó agua de nuevo, aclarándome el sexo. Y se dispuso a afeitarme. Al principio casi ni me tocaba, pero poco a poco fue tocándome los labios para estirar la piel, y conseguir depilarme mejor.
- date la vuelta, que voy a hacerte el culito
- el culito también?
- Vamos, mujer, ya puestos....
- Bueno,
Me puse a cuatro patas, totalmente apoyada en la bañera, sentí un chorro templado mojándome el trasero, volvió a ponerme espuma y me masajeó de nuevo, llegando incluso a meterme un trocito de dedo.
- ay, que haces
- tranquila, tu relájate, que vas a quedar divina,
- tu crees
- sí, mujer, relájate y déjame hacer
al salir de la bañera, me trajo un espejito. Se me veía un sexo impresionante, tengo los labios grandes, y brillaban con las gotitas del agua.
- vamos a probarte unas tangas
- venga, ahora tiene que quedar bien,
me ofreció una tanga blanquita, pero no me acabé de meter todo el hilito dentro, por lo que volvió a ayudarme. Me abrió los dos cachetes, y me lo puso dentro, me estiró la parte de delante, poniéndome toda la mano en mi sexo intentando, según ella, que quedase bien ceñido.
Vi una tanga negra, y me la quise probar, pero al sacarme la blanquita, había una manchita, estaba algo mojada.
- uy, aún quedaba algo de agua, dije, dudando
- agua o vete a saber,
- que quieres decir, dije sonriendo,
- que igual es que estás mojadita,
- mujer, con tanto sobeteo, es normal, no, contesté enrojecida,
- ven, deja que te seque, abre las piernas,
su mano con un papel se pegó a mi sexo, sacó el papel, y lo olió, supongo que mis ojos delataban mi excitación.
- que bien te huele,
- como a todas supongo,
volvió a estirar su mano, buscando que no quedase nada, y se me escapó un gemido.
- ven siéntate en el sofá,
- para qué, que vas a hacerme
- nada, ya verás como te gusta
me senté en el sofá, cerca del borde y con las piernas bien abiertas.
Encarna hundió su cabeza en mi sexo y empezó a lamérmelo con fruición.
Sólo gemía, y gemía, era mil veces mejor que con mi novio, ella era rápida y suave, lenta y fuerte, lo era todo. A los dos minutos me empecé a correr como una loca, convulsionándome y gimiendo como siempre.....
Encarna se levantó la falda y se sentó en mi sitio, me acerqué a su sexo, el olor era intenso pero excitante, la primera lamida fue deliciosa, y la segunda y la tercera, así hasta que me lancé y la lamí toda, pasando de delante a atrás según sus indicaciones, el culito era sabroso y su sexo una delicia. Cuando se corrió nos abrazamos y me besó.
Llevamos seis meses jugando juntas, ni mi novio ni su marido saben nada.
Si alguien esta interesado por favor escriba a tengo28 (arroba) hotmail.com